Té, antioxidantes y beneficios para la salud

El té es la segunda bebida más consumida en el mundo luego del agua. Su historia es tan antigua como enigmática y su origen se alinea con el inicio de la civilización. Es una infusión que ha transitado caminos y atravesado horizontes. Acompañó al hombre en la enfermedad para luego hacerlo en las ceremonias y rituales.

Para comenzar a indagar en sus características y propiedades, debemos entender qué se entiende por té: es el producto obtenido del procesamiento de las yemas, hojas jóvenes y tallos tiernos de la especie denominada Camellia Sinensis.

Elaboración

Su proceso de elaboración comienza con el secado de las hojas para luego ser trozadas y enrolladas. Bajo estas condiciones, las hojas liberan jugos, se oxidan sus compuestos y se oscurecen, lo que determinará el aroma, sabor y color. Si a las hojas del té recientemente cosechadas se les aplica un tratamiento térmico para evitar la oxidación, se obtiene el té verde, que es la forma de mayor consumo en los países orientales. Si estas hojas se mantienen enrolladas y se permite su oxidación parcial se obtiene el oolong (o té rojo), una variedad de té que se consume, principalmente, en China, Japón y la India. Si la oxidación se produce durante un período más prolongado se obtiene el té negro, que es la forma de consumo más difundida en occidente. De esta forma, el té verde, el oolong y el té negro tienen el mismo origen pero diferente modalidad de procesamiento.

El grado de oxidación (también llamado fermentación) será determinante en el tipo de componentes activos del té y en la proporción en que estos se encuentren en el producto final. Así, el té verde contiene una alta concentración de flavanoles (derivados de los flavonoides), el oolong una cantidad intermedia, y el té negro muy bajas concentraciones. Esta diferente composición es responsable de los distintos efectos fisiológicos atribuidos a los tres tipos de tés de mayor consumo. El té verde, además, contiene también una pequeña cantidad de una gran variedad de flavonoides.

Acción antioxidante

Sus efectos se asocian, principalmente, a la acción antioxidante de sus componentes. Este poder de los polifenoles atribuye al té propiedades benéficas en la salud, ya que podría prevenir o aminorar procesos asociados a distintas patologías, como ser la iniciación de la aterogénesis, derivada de la oxidación de las LDL. Además, se observan efectos hipocolesterolémicos y vasodilatadores, pudiendo contribuir de esta forma a la prevención de enfermedades cardiovasculares. Este tipo de patologías tan complejas se originan por múltiples factores que influyen en su inicio y desarrollo: factores genéticos, nutricionales, ambientales y de hábitos de vida son determinantes en la aparición de las mismas. Existen algunos factores primarios a nivel molecular que contribuyen en forma importante al inicio de la enfermedad, tales como la oxidación de las LDL, los niveles plasmáticos de colesterol, los procesos inflamatorios a nivel del epitelio vascular y la vasoconstricción. Los componentes del té pueden ejercer efectos protectores en estos procesos.

Una infusión muy recomendable que contribuye a mejorar la salud y calidad de vida, nos predispone a la relajación y conecta así con nuestros sentidos.

Lic. Nadia Manuale

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