Los refrescos dietéticos y la edad

Una investigación reciente reveló que quienes toman bebidas sin azúcar con frecuencia son propensos a la obesidad y, si bien otros estudios lo desmienten, la conclusión termina siendo igual: es mejor evitarlos.

Tomar refrescos dietéticos es algo que se realiza con una frecuencia que es difícil admitir: con una comida, luego de hacer ejercicio o simplemente cuando se está muy sediento. Siempre se justifica el hábito con la idea de que al menos no se está consumiendo cantidades enormes de azúcar como sucedería al beber refrescos regulares.

Un estudio recientemente publicado dio a conocer un dato que amenazó la excusa tan bien elaborada de quienes consumen bebidas dietéticas. Los investigadores que lo realizaron examinaron datos que se habían tomado periódicamente durante cerca de diez años de 749 estadounidenses de 65 años o más, en el marco del Estudio Longitudinal de la Edad de San Antonio.

Los investigadores determinaron que los bebedores diarios y ocasionales de bebidas dietéticas ganaron cerca de tres veces más grasa abdominal que quienes no las bebían, luego de haber descartado otros factores como la edad, el ejercicio y si eran fumadores. Los bebedores de refrescos dietéticos aumentaron un promedio de 2,11 centímetros a la circunferencia de sus cinturas, mientras que los no bebedores aumentaron 0,77 centímetros.

Los consumidores diarios aumentaron la sorprendente suma de 3,04 centímetros.

Los hombres, los caucásicos, las personas con un índice de masa corporal mayor que 30 y las personas que no sufrían de diabetes tuvieron peores resultados, según este estudio publicado en la página web del Diario de la Sociedad Geriátrica Norteamericana.

La grasa visceral no es algo deseable, sobre todo al alcanzar edades avanzadas, cuando se asocia con una mayor incidencia de la mortalidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes y resistencia a la insulina. El aumento de la circunferencia de la cintura es también un componente del síndrome metabólico, un montón de factores de riesgo que incluyen, también, aumento de los triglicéridos, de la presión arterial y de la glucosa en la sangre. “Esta es la población más vulnerable”, dijo Sharon Fowler, profesora adjunta de la Facultad de Medicina en la Universidad de Texas en San Antonio, y una de las principales investigadoras del estudio publicado.

Según otro estudio, cerca de un quinto de la población de Estados Unidos consumió alguna forma de bebida dietética en un día cualquiera entre 2009 y 2010, y 11 % bebió al menos 300 mililitros.

Contradictorios

Existen muchos debates acerca del impacto de los refrescos dietéticos y los endulzantes artificiales, con varios estudios que demuestran resultados conflictivos. Otro estudio de 2008 había demostrado el aumento significativo del índice de masa corporal entre los bebedores de estas bebidas.

No obstante, este nuevo estudio, por la forma en que fue diseñado, no puede probar una causa y efecto. Demostró una asociación entre beber refrescos dietéticos y el aumento de la circunferencia de la cintura. Más aún, la información no reveló ninguna relación entre la consumición de bebidas regulares y azucaradas en la circunferencia de la cintura, algo que Fowler reconoció que se debía haber hecho.

En algunas declaraciones, la Asociación Norteamericana de la Bebida dijo que “estudios anteriores, incluyendo pruebas clínicas en humanos, sostienen que las bebidas dietéticas son una herramienta efectiva como parte de un plan de mantenimiento del peso corporal”.

El Concejo de Control de Calorías también urgió que el estudio “sea tomado con precaución” debido a ciertas limitaciones. La organización notó que las personas más ancianas tienden a perder masa muscular y ganar tamaño en la cintura como el resultado del envejecimiento.

Posibles explicaciones

Sin embargo, hay una cantidad de posibles explicaciones para los hallazgos. Una explicación psicológica puede ser que aquellos bebedores regulares de refrescos dietéticos, concluyen que están ahorrando calorías al no beber los azucarados, por lo que se dejan llevar con otras comidas.

“El impacto de las otras comidas puede ser subestimado”, dijo Fowler. “Las personas pueden darse un permiso extra para comer. También pueden haber hecho mal los cálculos de calorías”, agregó.

De acuerdo con otros estudios, dijo la investigadora, los endulzantes y los ácidos presentes en los refrescos dietéticos tienen un impacto en la bacteria intestinal, la habilidad de manejar el azúcar que proviene de otras comidas o la parte del cerebro que emite las señales para que se deje de comer.

Con tantas incertidumbres, dijo Fowler, el camino seguro es beber agua, leche, jugo de frutas 100% natural, té o café. Tal vez, agregándoles una pequeña porción de azúcar o jugo de frutas para endulzarlos más.

Fuente: El Observador

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